Un vehículo autónomo, también conocido como robótico, o informalmente como sin conductor o auto-conducido, es un automóvil autónomo capaz de imitar las capacidades humanas de manejo y control. Como vehículo autónomo es capaz de percibir el medio que le rodea y navegar en consecuencia. Podrá elegir el destino, pero no se le requiere para activar ninguna operación mecánica del vehículo.

Los autos completamente autónomos pueden ser el futuro de la industria automotriz, pero estos vehículos aún no cumplen todavía las exigencias de conducir en el mundo real, dijeron varios expertos del sector a la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA, por sus siglas en inglés).

Los vehículos autónomos generalmente son capaces de recorrer carreteras previamente programadas y requieren una reproducción cartográfica del terreno, con lo cual, si una ruta no está recogida por el sistema se puede dar el caso que no pueda avanzar de forma coherente y normal.

En el mundo hay varios programas activos, pero para su implantación definitiva se requiere de un ajuste de varios aspectos derivados de la seguridad vial y en materia de seguros. Son algunas de las dudas que concierne una forma de transporte que está cerca de ser realidad en pocos años según empresas involucradas en su desarrollo.

Dicho vehículo fue desarrollado por la Universidad de Berlín y puede ser utilizado sin conductor. El líder del proyecto, explica que es un auto que funciona por computadora, y que respeta las reglas de tráfico, mantiene la distancia con otros vehículos, puede frenar en caso de ser necesario, cambia de carril y reconoce semáforos, todo esto sin la necesidad de un conductor al volante.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de hablar de conducción autónoma es el hecho de que estamos ante una máquina, un gran ordenador con ruedas que toma decisiones en función de directrices incuestionables.

De este modo, en una carretera con límite de velocidad a 80 Km/h, el coche autónomo jamás excederá ese límite a no ser que se alteren sus parámetros de funcionamiento predefinidos. La ambigüedad no existe en la toma de decisiones de una máquina.

Si nos ceñimos a la teoría, el coche autónomo es la figura perfecta como sistema de transporte, donde su funcionamiento se basa en el cumplimiento de unas leyes y directrices impuestas. No hay interpretación, ni mucho menos violación de las normas salvo fallo. Dicho esto, la figura del coche autónomo se entiende como el mejor avance en seguridad que se ha producido en los últimos años, pues de su funcionamiento se extrae un control y prudencia imposible de alcanzar por un ser humano.